Nicolas Poussin – Finding of Moses
Ubicación: National Museum of Wales, Cardiff.
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El foco central de la pintura recae en un grupo de figuras que rodean a un bebé. Una mujer, presumiblemente la madre adoptiva, lo sostiene con ternura mientras otras mujeres, vestidas con túnicas de colores vivos –destacando el rojo intenso de una– se inclinan sobre él, mostrando asombro y compasión. Un hombre, situado ligeramente más atrás, observa la escena con gesto preocupado o quizás reflexivo. La luz ilumina sus rostros, acentuando las expresiones individuales y contribuyendo a la sensación de movimiento dentro del conjunto.
La disposición de los personajes no es casual; se organizan en una especie de semicírculo que dirige la mirada hacia el niño. Esta composición circular sugiere unidad y protección, enfatizando la importancia del evento que se representa. La presencia de un hombre con rasgos distintivos, posiblemente un egipcio por su vestimenta y apariencia, introduce una tensión narrativa: ¿es él quien ha descubierto al bebé o es parte de una trama más compleja?
El paisaje, aunque secundario, no carece de relevancia. Los edificios clásicos en el fondo sugieren la presencia de la civilización y el poder, contrastando con la naturaleza salvaje que rodea a los personajes. Esta yuxtaposición podría interpretarse como un reflejo del conflicto entre lo divino y lo terrenal, o entre la ley humana y la gracia divina. La ciudadela lejana, casi difusa en la distancia, simboliza quizás el destino incierto que aguarda al niño.
Subyace a la escena una tensión emocional palpable. Se percibe una mezcla de temor, esperanza y asombro en los rostros de los personajes. El gesto de las mujeres, inclinadas sobre el bebé, transmite un sentimiento de compasión maternal, mientras que la expresión del hombre sugiere una preocupación más profunda. La luz, dirigida estratégicamente, acentúa estas emociones, creando una atmósfera de misterio y dramatismo.
En definitiva, esta pintura no es simplemente una representación literal de un episodio bíblico; es una exploración visual de temas universales como el destino, la protección, la compasión y el conflicto entre lo humano y lo divino. La composición equilibrada, el uso magistral de la luz y la expresividad de los personajes contribuyen a crear una obra de gran impacto emocional e intelectual.