William Roberts – Old Water Mill, North Wales
Ubicación: Museums and Art Gallery, Birmingham.
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El artista ha dispuesto el molino ligeramente descentrado en el plano frontal, permitiendo que la vegetación exuberante lo envuelva y lo mitigue visualmente. La luz, tenue y difusa, parece filtrarse a través del follaje, creando un juego de sombras que acentúa la sensación de misterio y aislamiento. El agua, visible como un arroyo serpenteante en primer plano, contribuye al ambiente tranquilo y contemplativo. Se percibe el movimiento del agua al golpear las aspas del molino, aunque este se presenta estático, casi congelado en el tiempo.
En la parte inferior de la composición, una pequeña figura humana, posiblemente un pastor o un niño, aparece a lo lejos, junto a un pequeño grupo de ovejas. Esta inclusión, aparentemente fortuita, introduce una nota de humanidad en la escena, pero también enfatiza la escala del paisaje y la insignificancia del individuo frente a la inmensidad de la naturaleza.
La paleta cromática es dominada por tonos verdes oscuros, marrones terrosos y grises apagados, que refuerzan la atmósfera sombría y melancólica. La pincelada es suelta y expresiva, con una técnica que sugiere un interés en capturar la impresión general del lugar más que los detalles precisos.
Subtextualmente, la pintura parece evocar temas de decadencia, memoria y el paso del tiempo. El molino abandonado simboliza quizás una época pasada, una forma de vida rural que ha desaparecido o está en vías de extinción. La integración del edificio con la naturaleza sugiere una reflexión sobre la relación entre el hombre y su entorno, así como sobre la fragilidad de las construcciones humanas frente a la fuerza implacable de la naturaleza. La atmósfera general invita a la contemplación y a la evocación de recuerdos personales, sugiriendo una conexión emocional profunda con el paisaje rural británico. La escena transmite un sentimiento de paz melancólica, un anhelo por tiempos idílicos que ya no existen.