Part 6 National Gallery UK – Johann Liss - The Fall of Phaeton
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La composición se divide en varios grupos de figuras que reaccionan a la caída. A la izquierda, un conjunto de personajes femeninos, desnudos y con expresiones de horror, levantan los brazos hacia el cielo, como si intentaran detener o comprender lo que está sucediendo. Sus gestos sugieren una mezcla de piedad, asombro y quizás incluso culpa. La luz incide sobre sus cuerpos, resaltando la tensión muscular y la vulnerabilidad de su postura.
En la parte derecha del cuadro, otras figuras se agolpan en un terreno elevado, observando el desenlace con expresiones similares de consternación. El paisaje que sirve de telón de fondo es igualmente dramático: una cascada imponente se precipita por una pendiente rocosa, mientras que un río serpentea a través del valle, reflejando la luz turbulenta del cielo. La presencia de este elemento natural enfatiza la magnitud de la catástrofe y su impacto en el entorno.
En primer plano, sobre el terreno, yace una figura masculina, aparentemente derrotada o herida, con un gesto de desesperación que contrasta con la energía caótica del resto de la escena. Su posición sugiere una conexión directa con los eventos que se desarrollan, quizás como víctima colateral o testigo impotente.
La paleta de colores es rica y contrastante: el rojo intenso de las ropas del joven caído choca con los tonos terrosos de las nubes y el paisaje, mientras que la luz dorada que ilumina a las figuras femeninas crea un punto focal en medio del caos general. La técnica pictórica es virtuosa, con una atención meticulosa al detalle en la representación de la anatomía humana y la textura de los tejidos.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la soberbia, el castigo divino y la fragilidad de la condición humana. El joven que cae podría representar a alguien que ha desafiado los límites impuestos por los dioses o que ha sido víctima de su propia ambición desmedida. La reacción de las figuras circundantes sugiere una reflexión sobre la responsabilidad colectiva y la inevitabilidad del sufrimiento. La composición, con su énfasis en el movimiento descendente y la inestabilidad visual, transmite una sensación de pérdida de control y la imposibilidad de escapar al destino. El paisaje agreste refuerza esta idea de un mundo implacable e indiferente a las tragedias humanas.