Ferdinand Bol – Maria Rey Wife of Roelof Meulenaer
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La paleta de colores se concentra en tonos oscuros: un azul profundo domina el vestido, contrastado por el blanco del cuello y los adornos. Este contraste acentúa la luminosidad del rostro y las manos, áreas donde la pincelada es más delicada y detallada. La piel exhibe una textura suave, con sutiles matices que sugieren vitalidad y salud.
El vestido, de corte sobrio pero elegante, está ricamente decorado con bordados dorados en los puños y el cuello. El encaje del cuello, meticulosamente representado, aporta un toque de refinamiento y opulencia. Un broche ornamentado se destaca sobre la tela blanca, posiblemente indicativo de estatus social o pertenencia a una determinada familia. Los adornos para el cabello, discretos pero elaborados, complementan su apariencia distinguida.
El fondo es oscuro y difuso, con un paisaje boscoso apenas insinuado. La atmósfera brumosa sugiere profundidad y misterio, alejando la atención del espectador de cualquier contexto específico y enfocándola en la figura principal. La arquitectura fragmentada que se vislumbra a la izquierda podría indicar una residencia señorial o un jardín privado, aunque su función es más bien contextualizar la escena sin ofrecer información concreta.
Más allá de la representación literal, el retrato transmite una sensación de dignidad y seriedad. La expresión facial es contenida, casi melancólica; no hay una sonrisa abierta, sino una leve inflexión que sugiere introspección o quizás un cierto grado de resignación. La pose, con las manos cruzadas sobre el cuerpo, denota compostura y autocontrol.
El retrato parece buscar la idealización de la belleza femenina dentro de los parámetros de la época. No obstante, la mirada penetrante y la expresión sutil sugieren una complejidad interior que trasciende la mera representación superficial. Se intuye una personalidad fuerte y un carácter definido, más allá de la imagen de respetabilidad social que se proyecta. La ausencia de elementos anecdóticos o simbólicos refuerza esta impresión de sobriedad y elegancia contenida.