Roerich N.K. – Himalayas # 37 Anxious flame of the sunset
Ubicación: International N.K. Roerich’s Center-Museum, Moscow (Международный Центр-Музей им. Н.К. Рериха).
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La composición se organiza en planos superpuestos. En primer término, un terreno irregular, delineado con tonos azulados y verdosos, se eleva hacia una serie de montañas difusas que se pierden en la lejanía. Un cuerpo de agua, posiblemente un lago o una extensión acuática, refleja tenuemente los colores del cielo, creando una sensación de profundidad y misterio. La silueta de algunos árboles, representados con pinceladas rápidas y esquemáticas, acentúa el carácter agreste y salvaje del entorno.
La intensidad cromática es quizás el elemento más llamativo de la obra. El rojo, presente en diversas tonalidades, evoca una sensación de inquietud, pasión o incluso peligro. El naranja, que se mezcla con el amarillo, aporta calidez y luminosidad a la escena, pero también contribuye a crear una atmósfera opresiva. El azul, empleado tanto en el cielo como en las montañas, contrasta con los tonos cálidos y sugiere una sensación de frialdad y distancia.
Más allá de la mera descripción del paisaje, esta pintura parece explorar temas relacionados con la inmensidad de la naturaleza, la fragilidad humana frente a fuerzas superiores y la transitoriedad del tiempo. La atmósfera densa y opresiva que se desprende de la obra puede interpretarse como una metáfora de las emociones humanas: el miedo, la soledad, la incertidumbre. La ausencia de figuras humanas refuerza esta sensación de aislamiento y desamparo.
El uso deliberado de colores no naturalistas sugiere una intención expresionista por parte del autor, buscando transmitir más que una representación fiel de la realidad, un estado anímico o una experiencia subjetiva. La técnica pictórica, con sus pinceladas sueltas y su enfoque en la textura, contribuye a crear una atmósfera vibrante y emotiva. En definitiva, se trata de una obra que invita a la reflexión sobre la condición humana y nuestra relación con el mundo natural.