Sotheby’s – Armand Guillaumin - The Seine at Rouen, 1890
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En el plano medio, una figura solitaria avanza a lo largo de la orilla, su silueta recortada contra la luz tenue del amanecer o atardecer. Su postura sugiere un camino pausado, quizás contemplativo, en contraste con la actividad industrial que se intuye al fondo.
El paisaje opuesto está marcado por estructuras industriales, presumiblemente fábricas o chimeneas, de las cuales emanan volutas de humo que se disipan en el cielo. Estas construcciones no son representadas con detalle preciso; más bien, se integran en la atmósfera general a través de una paleta de colores terrosos y grises, diluidos por la bruma. La presencia del humo introduce un elemento de tensión y modernidad, sugiriendo una transformación del entorno natural impulsada por el progreso industrial.
El cielo, cubierto por nubes densas y difusas, contribuye a la atmósfera melancólica y contemplativa de la obra. Los tonos azulados y violáceos se mezclan con pinceladas más claras que insinúan la luz filtrándose entre las nubes. A la derecha, un árbol desnudo se eleva hacia el cielo, su silueta esquelética acentuando la sensación de desolación y transitoriedad.
La técnica pictórica es caracterizada por una pincelada suelta e impresionista, con colores aplicados en capas superpuestas que crean una vibrante luminosidad. La perspectiva no es estrictamente realista; se prioriza la impresión visual sobre la representación fiel de las formas.
Subyacentemente, la pintura plantea interrogantes sobre el impacto del industrialización en el paisaje y la vida humana. El contraste entre la serenidad del río y la actividad industrial sugiere una coexistencia conflictiva entre la naturaleza y el progreso. La figura solitaria a lo largo de la orilla puede interpretarse como un símbolo de la fragilidad humana frente a las fuerzas transformadoras del mundo moderno, o quizás como un observador silencioso de los cambios que se producen a su alrededor. El uso de una paleta de colores apagados y una atmósfera brumosa refuerza esta sensación de melancolía y reflexión sobre el paso del tiempo y la inevitable transformación del entorno.