Part 2 National Gallery UK – Corrado Giaquinto - Apotheosis of the Spanish Monarchy
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En el centro superior, se distingue una figura femenina sentada sobre una nube rosada, ataviada con ropajes suntuosos y coronada con una diadema. A su alrededor, numerosos putti o ángeles revolotean, algunos sosteniendo atributos que sugieren poder y divinidad: cetros, escudos, ramas de laurel. La figura central parece presidir la escena, irradiando autoridad y benevolencia.
Debajo, en un plano inferior, se desarrolla una composición más dinámica y agitada. Un personaje musculoso, con rasgos heroicos, se abalanza sobre un grupo de figuras que parecen rendirse o sucumbir ante su poder. La disposición de estos personajes sugiere una batalla o un triunfo, donde la fuerza física y el coraje prevalecen sobre la resistencia. Se percibe una tensión dramática en este sector, acentuada por los gestos expresivos y las posturas forzadas de las figuras.
El uso del color es significativo: predominan los tonos azules y dorados en la parte superior, evocando lo celestial y lo divino; mientras que los colores más terrosos y oscuros se concentran en la base, representando el mundo terreno y sus conflictos. La composición general transmite una sensación de jerarquía y orden cósmico, donde las figuras divinas observan y juzgan desde arriba, mientras que los mortales luchan por su destino en la tierra.
Subyace a esta representación un mensaje propagandístico evidente: se exalta el poder y la legitimidad de una monarquía, presentándola como una entidad divina e inexpugnable. La figura femenina central podría representar a una personificación alegórica del reino o de la propia soberana, mientras que el personaje heroico simboliza la fuerza militar y la capacidad de defender los intereses de la corona. La disposición de las figuras y la iconografía empleada buscan inspirar respeto y lealtad en el espectador, reforzando así la imagen de un poder absoluto e intocable. La escena, a pesar de su grandiosidad, revela una cierta artificialidad en la representación de las emociones y una idealización exagerada de los personajes, características propias del arte propagandístico de la época.