Ulrika Fredrika Pasch – Erik Magnus Staël von Holstein (1749-1802)
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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Aquí se observa un retrato de medio cuerpo, ejecutado con una técnica que sugiere el Rococó tardío o los albores del Neoclasicismo. El sujeto, un hombre de apariencia distinguida, está representado dentro de un óvalo dorado, un marco común en la pintura de retratos de la época para enfatizar la individualidad y la importancia del personaje.
La paleta es rica y cálida; el predominio de los tonos rojizos en el abrigo contrasta con la claridad de la piel y el encaje del cuello. La iluminación es suave, dirigida principalmente hacia el rostro, lo que acentúa sus facciones y crea una sensación de intimidad. El cabello, peinado al estilo à la culotte, revela un cuidado meticuloso y refleja las modas aristocráticas del siglo XVIII.
La expresión del retratado es contenida, casi melancólica; no se trata de una sonrisa abierta o exuberante, sino más bien de una mirada introspectiva que sugiere una cierta complejidad interior. El gesto, ligeramente inclinado hacia el espectador, transmite un aire de dignidad y accesibilidad. La presencia de la insignia en el pecho – presumiblemente una orden honorífica – subraya su posición social elevada y su pertenencia a círculos privilegiados.
Más allá de la mera representación física, esta pintura parece aludir a valores como la nobleza, la virtud y la inteligencia. El encaje delicado del cuello sugiere refinamiento y buen gusto, mientras que el abrigo de terciopelo denota riqueza y poder. La composición, aunque formal, evita la rigidez excesiva, insinuando una personalidad más allá de los convencionalismos sociales. La mirada, en particular, invita a la reflexión sobre el carácter del retratado, sugiriendo una profundidad que trasciende la superficie de la representación. Se intuye un hombre consciente de su lugar en el mundo y posiblemente atormentado por las incertidumbres de su tiempo.