Ulrika Fredrika Pasch – Karl XI (1655-1697), King of Sweden
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El hombre tiene una expresión serena, quizás ligeramente melancólica. Sus ojos, dirigidos al frente, sugieren una introspección o un peso considerable sobre sus hombros. La piel aparece pálida, con sutiles matices que indican la maestría del artista en representar la anatomía humana. El cabello es corto y peinado de manera sencilla, sin adornos ostentosos.
La vestimenta es rica y elaborada. Se distingue una capa o manto blanco, profusamente decorado con lo que parecen ser bordados o aplicaciones de pieles, posiblemente ermine, símbolo tradicional de la realeza. Un cuello alto, de un azul oscuro intenso, enmarca el rostro y contrasta con la blancura del manto. En el centro del pecho se aprecia una insignia o broche, cuyo diseño es difícil de discernir con total claridad debido a la resolución de la imagen, pero que presumiblemente representa los símbolos heráldicos del reino.
La composición es formal y rígida, propia del retrato oficial de la época. La ausencia de elementos decorativos en el fondo refuerza la idea de solemnidad y autoridad. El artista buscó, sin duda, transmitir una imagen de poder y dignidad, aunque también se percibe una cierta vulnerabilidad en la expresión del retratado.
Subtextualmente, la pintura podría sugerir un reinado marcado por responsabilidades y quizás dificultades. La palidez del rostro y la mirada introspectiva podrían aludir a las presiones inherentes al cargo real. El manto de pieles, aunque símbolo de riqueza y poder, también puede interpretarse como una carga, un fardo que el monarca debe soportar. En general, se trata de un retrato que busca idealizar al retratado, pero sin ocultar por completo su humanidad.