Charles James Lewis – Playing At Schools
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La composición se organiza en torno a una figura femenina adulta, vestida con un sencillo atuendo blanco, que parece estar dirigiendo o instruyendo a los niños. Ella sostiene lo que podría ser un libro o documento, y su postura sugiere autoridad y cuidado al mismo tiempo. Los niños están sentados y de pie, mostrando diferentes grados de atención; algunos la miran fijamente, otros parecen distraídos por el entorno o entre ellos. La diversidad en sus edades es notable, sugiriendo una dinámica de juego y aprendizaje que trasciende las diferencias individuales.
El porche, con su arco ojival y los elementos arquitectónicos de piedra, aporta un aire de solemnidad y tradición a la escena. La presencia de una jaula colgante, aunque aparentemente vacía, introduce una nota melancólica o simbólica; podría aludir a la pérdida de libertad o a la domesticación de la naturaleza. La vegetación exuberante que enmarca el porche, con sus flores blancas, contrasta con la solidez de la piedra y evoca un sentido de vitalidad y crecimiento.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas relacionados con la educación temprana, la inocencia infantil y la transmisión de valores. La figura adulta representa una autoridad benévola, encargada de guiar a los niños en su desarrollo intelectual y moral. El entorno rural sugiere una conexión con la naturaleza y un retorno a las raíces, posiblemente como contrapunto a la vida urbana o industrial. El juego, aunque presentado como una actividad lúdica, también parece tener una función didáctica; los niños están aprendiendo a través de la imitación y la interacción social. La escena evoca una nostalgia por un pasado idealizado, donde la infancia se percibe como un período de pureza y armonía. La atmósfera general es de tranquilidad y serenidad, aunque la jaula vacía introduce una sutil tensión que invita a la reflexión sobre el paso del tiempo y las inevitables pérdidas que acompañan al crecimiento.