Pieter de Hooch – La peseuse dor
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En esta obra, el autor presenta una escena íntima y silenciosa protagonizada por una mujer que parece estar realizando una tarea de pesaje con gran precisión. La luz, elemento fundamental, incide directamente sobre la figura femenina y los objetos relacionados con su labor: una balanza de delicados brazos metálicos y un recipiente o caja abierta donde se depositan pequeños elementos, posiblemente oro u otros metales preciosos dada la tonalidad dorada predominante en el fondo y algunos detalles.
La mujer, vestida con ropas sencillas pero limpias –una blusa azul clara y una falda rojiza–, está absorta en su actividad. Su postura es concentrada, casi hierática; no hay rastro de expresión facial que revele sus pensamientos o emociones. La mirada se dirige hacia la balanza, sugiriendo un meticuloso control del proceso.
El fondo, cubierto por una textura que recuerda al pan de oro, crea una atmósfera cálida y opresiva a la vez. Esta superficie dorada no solo enfatiza el valor potencial de lo que está pesando la mujer, sino que también puede interpretarse como un símbolo de riqueza o prosperidad, aunque contrastado con la modestia del atuendo de la protagonista.
La ventana en el lado izquierdo introduce una fuente de luz natural, pero su intensidad es limitada y no logra disipar completamente las sombras. Esta iluminación tenue contribuye a crear un ambiente introspectivo y reservado. La reja de la ventana podría sugerir cierto aislamiento o restricción.
El tapiz que cubre parcialmente la mesa donde se encuentra la balanza introduce un patrón decorativo complejo, pero su coloración apagada no distrae la atención del espectador de los elementos principales. La composición general es equilibrada y sobria, con una clara jerarquía visual que coloca a la mujer y su tarea en el centro de la escena.
Subtextos potenciales: La pintura podría aludir a la importancia del trabajo honesto y la diligencia como camino hacia la prosperidad material. Sin embargo, la atmósfera silenciosa y la falta de expresión en la figura femenina sugieren también una reflexión sobre la carga emocional asociada con este tipo de labores, o incluso una crítica sutil a las presiones sociales y económicas que obligan a las personas a dedicarse a trabajos arduos para subsistir. La presencia del oro, aunque no explícita, podría simbolizar tanto la recompensa como la tentación.