Charles Cooper Henderson – Mail Coaches on the Road- the Louth-London Royal Mail progressing at Speed
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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El vehículo postal, de color marrón rojizo, se encuentra en el centro del plano, ocupando una posición prominente. En su parte trasera, tres figuras masculinas ataviadas con indumentaria formal – sombreros de copa y abrigos largos – observan el trayecto. La postura de uno de ellos, ligeramente inclinado hacia adelante, denota la velocidad del movimiento y quizás un cierto grado de anticipación o preocupación. La luz incide sobre sus rostros, aunque parcialmente velados por las sombras de los sombreros, sugiriendo una cierta distancia social y formalidad.
Los caballos, dos negros y uno blanco, están representados con gran detalle anatómico, capturando la energía y el dinamismo del galope. El polvo levantado por sus cascos contribuye a la sensación de movimiento rápido y a la atmósfera turbulenta. La representación de los animales no es meramente descriptiva; se sugiere una fuerza vital, un poder indomable que impulsa el vehículo a través del terreno.
La composición general transmite una impresión de progreso y conexión. El correo postal simboliza la comunicación y el intercambio de información, elementos cruciales en una sociedad en desarrollo. El paisaje, aunque bello, parece secundario al propósito del viaje: la entrega rápida y eficiente de mensajes.
Subyace a esta representación una reflexión sobre la modernidad incipiente, donde la velocidad y la eficiencia se valoran por encima de lo estático y tradicional. La imagen evoca un sentido de aventura y riesgo, implícito en el viaje rápido a través de un terreno desconocido y bajo condiciones climáticas adversas. La formalidad de los pasajeros contrasta con la rudeza del entorno y la fuerza bruta de los caballos, creando una tensión visual que invita a la contemplación sobre las fuerzas que moldean la sociedad y el individuo. La escena parece encapsular una época de transición, donde lo antiguo y lo nuevo coexisten en un equilibrio precario.