The Bean King3 Jacob Jordaens (1593-1678)
Jacob Jordaens – The Bean King3
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Pintor: Jacob Jordaens
El artista barroco Jacob Jordaens se convirtió en un maestro artístico muy cotizado incluso en vida. Destacó por su capacidad creativa: más de 700 lienzos permanecen en el patrimonio de la cultura mundial. La vida flamenca fue un interés constante del pintor, sobre todo los momentos de fiesta del pueblo llano. "El rey de la judía" en 1638 es un cuadro con una fascinante historia de fondo. La población local desarrolló la tradición de celebrar una fiesta religiosa de forma especial.
Descripción del cuadro de Jakob Jordaens El rey de las judías
El artista barroco Jacob Jordaens se convirtió en un maestro artístico muy cotizado incluso en vida. Destacó por su capacidad creativa: más de 700 lienzos permanecen en el patrimonio de la cultura mundial. La vida flamenca fue un interés constante del pintor, sobre todo los momentos de fiesta del pueblo llano.
"El rey de la judía" en 1638 es un cuadro con una fascinante historia de fondo. La población local desarrolló la tradición de celebrar una fiesta religiosa de forma especial. La víspera del 6 de enero se celebraron fastuosas fiestas en las que, mediante sorteo, se sorteaba el puesto de honor del rey. El rey podía elegir una reina entre los presentes y designar al resto del séquito: varios ministros y un bufón.
El jefe de la fiesta se elegía con la ayuda de una judía, que se introducía en la masa antes de la cena, y ganaba el que conseguía la tarta con el apreciado grano. La judía se eligió por una razón: simboliza la estrella guía de Belén, que condujo a los Reyes Magos hasta Cristo. Esta tradición divertía y entretenía al pueblo llano y, al mismo tiempo, calmaba las tensiones con las figuras de autoridad.
Jordaens pinta el momento en que los invitados ya se han emborrachado y se entregan a una alegría ininterrumpida al ritmo de la pieza. En el centro de la composición se encuentra el elegido Rey de la Alubia. Está rodeado de "súbditos" leales: mujeres y hombres de diferentes edades. La peculiaridad de estos cuadros es la presencia constante de niños y animales.
Hay unidad y unión entre la gente: una anciana al fondo sonríe con aprobación; el músico a su lado dormita; la madre sentada con el bebé se desentiende por completo del niño que tiene en su regazo; la mujer de mediana edad de la izquierda da vino a su hija pequeña, como si pasara desapercibida. Los utensilios de comida y las copas levantadas completan la atmósfera del cuadro.
El pintor representa una escena cálida y alegre de la vida de sus compatriotas de una manera libre.
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Los personajes que le rodean exhiben una amplia gama de emociones y comportamientos. Algunos parecen estar celebrando con entusiasmo, levantando copas y gesticulando con fervor. Otros muestran expresiones más ambiguas: incredulidad, burla, incluso desprecio. Una mujer a su izquierda parece contener la risa, mientras que un hombre a su derecha fuma una pipa con aparente indiferencia. La presencia de niños, uno de los cuales se aferra a la falda de la mujer vestida de rojo, introduce una nota de inocencia y vulnerabilidad en medio del ambiente generalizado.
La iluminación juega un papel crucial en la configuración de la atmósfera. Una luz intensa ilumina la mesa y a los personajes más cercanos, mientras que las áreas periféricas se sumen en la penumbra. Este contraste acentúa el dramatismo de la escena y dirige la atención del espectador hacia los elementos clave. La paleta de colores es rica y terrosa, con predominio de tonos ocres, marrones y rojos, que contribuyen a crear una sensación de opulencia decadente.
En cuanto a los subtextos, la pintura parece explorar temas como el poder, la vanidad, la riqueza y la transitoriedad de la fortuna. La figura del rey con su corona improvisada sugiere una parodia de la autoridad real, cuestionando la legitimidad del poder basado en la ostentación material o en un título heredado. El desorden general y las expresiones variadas de los personajes sugieren una crítica a la superficialidad y al exceso de indulgencia que a menudo acompañan a la riqueza. La presencia de niños podría interpretarse como una reflexión sobre el futuro, insinuando que incluso aquellos que disfrutan del presente están sujetos a las leyes del tiempo y a la inevitabilidad del cambio. La inclusión de un canario enjaulado, visible en el fondo, añade una capa adicional de simbolismo, posiblemente representando la pérdida de libertad o la fragilidad de la felicidad. En definitiva, la obra invita a una reflexión sobre la naturaleza humana y las complejidades de la sociedad.