James Collinson – The Renunciation of Queen Elizabeth of Hungary
Ubicación: Johannesburg Art Gallery, Johannesburg.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, una figura femenina, vestida con ropajes reales de colores vivos –principalmente rojo y verde– se desplaza hacia un cuerpo inerte tendido sobre el suelo. Su gesto es de profunda resignación, casi de entrega absoluta; sus manos parecen extenderse en un acto de abjuración o renuncia. Alrededor de ella, una multitud de personajes observa la escena con expresiones variadas: consternación, compasión, curiosidad e incluso cierta distancia emocional.
La composición se organiza alrededor de dos ejes principales. Uno vertical, marcado por la presencia imponente de un crucifijo situado en el fondo a la izquierda. La figura de Cristo, representada con realismo y pathos, parece presenciar el acto que se desarrolla ante él. El otro eje es horizontal, trazado por la disposición de los personajes y la línea del suelo, que guía la mirada hacia la mujer central.
La paleta cromática es rica y contrastada. Los colores intensos de las vestimentas reales chocan con la sobriedad de los hábitos religiosos, acentuando el conflicto entre lo terrenal y lo espiritual. El uso del dorado en algunos detalles –el suelo, las vestimentas– sugiere una atmósfera de riqueza y poder, que se ve eclipsada por la tristeza del evento representado.
Más allá de la narrativa evidente, la pintura parece explorar temas como el sacrificio personal, la abnegación, la renuncia al poder terrenal en favor de una vocación religiosa o espiritual. La figura femenina central no es simplemente una reina; representa un arquetipo de entrega y humildad. El crucifijo, omnipresente en el fondo, actúa como símbolo de redención y sacrificio supremo, sugiriendo que la acción representada está imbuida de un significado trascendental. La multitud observadora, con sus diversas reacciones, podría interpretarse como una representación de la humanidad ante la confrontación con el sufrimiento y la pérdida. La escena evoca una atmósfera de profunda melancolía y reflexión sobre los límites del poder humano frente a las fuerzas espirituales.