Hans The Younger Holbein – Holbein Death and the Miser, from The Dance of Death, 1523
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En primer plano, un hombre mayor, vestido con ropas opulentas pero desaliñado, se encuentra sentado frente a una mesa repleta de monedas. Su rostro denota sorpresa e incredulidad; su mano derecha está levantada en un gesto que podría interpretarse como repudio o súplica. La postura general del hombre transmite una sensación de desconcierto y vulnerabilidad ante la presencia inesperada. A sus pies, se divisa parte de un atuendo lujoso, posiblemente una bota de cuero ricamente decorada, lo cual subraya su estatus social previo a este encuentro fatal.
Frente a él, una figura esquelética, personificación de la Muerte, extiende su mano huesuda hacia las monedas. La anatomía del esqueleto está minuciosamente dibujada, con un énfasis en los detalles óseos que resaltan su naturaleza macabra y despojada de vida. Su expresión es impasible, casi indiferente a la reacción del hombre. La proximidad física entre ambos personajes intensifica el impacto visual y simbólico de la escena.
El subtexto principal reside en la futilidad de las posesiones materiales frente a la inevitabilidad de la muerte. El hombre, aferrado a su riqueza, se ve confrontado con la realidad de que ninguna cantidad de dinero puede comprarle la vida o evitar su destino final. La acumulación de monedas, presentada como un tesoro ostentoso, resulta insignificante ante la presencia de la Muerte. La escena alude a una crítica social implícita, dirigida hacia aquellos que priorizan la riqueza y el poder por encima de los valores espirituales.
El uso del claroscuro, aunque limitado por la técnica gráfica, contribuye a crear una atmósfera de tensión y misterio. Las sombras profundas acentúan las líneas angulosas de la arquitectura y enfatizan la figura de la Muerte, convirtiéndola en el foco central de la composición. La ventana, como único punto de luz, simboliza quizás una esperanza fugaz o una oportunidad perdida para la redención. En definitiva, se trata de una alegoría visual sobre la transitoriedad de la vida y la universalidad de la muerte, un recordatorio sombrío de que todos, independientemente de su posición social o riqueza, están sujetos a su poder implacable.