Daniel Merriam – The Sunflower
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El elemento central es un óvalo de color púrpura intenso, casi violeta, que ocupa gran parte del espacio pictórico. Dentro de este óvalo se distingue una escritura ilegible, cuyo contenido permanece oculto al espectador, pero cuya presencia sugiere un mensaje secreto o una sabiduría inaccesible. La forma ovalada, tradicionalmente asociada a la feminidad y a la fertilidad, podría interpretarse como un útero simbólico, un receptáculo de conocimiento o un portal hacia otra dimensión.
Enmarcando este óvalo se despliega una profusa decoración vegetal y figurativa. En la parte superior, una figura femenina con facciones serenas y una expresión melancólica preside el conjunto. Su rostro, idealizado y ligeramente andrógino, irradia una quietud contemplativa. La cabeza de esta figura está coronada por flores, entre las que destacan rosas y otras especies indeterminadas, simbolizando la belleza efímera, el amor y la transitoriedad de la vida. A ambos lados de su rostro se alzan figuras aladas, posiblemente querubines o espíritus benéficos, que parecen velar por ella.
La parte inferior del marco está igualmente adornada con motivos florales y escultóricos. Un girasol, situado en el centro, destaca por su vibrante color amarillo y su forma circular, evocando la luz, la energía vital y la búsqueda de lo esencial. A los lados, se aprecian figuras humanas en actitudes de recogimiento o contemplación, que podrían representar almas en busca de iluminación o guardianes del secreto contenido en el óvalo central.
La pintura transmite una sensación de misterio y trascendencia. La combinación de elementos naturales (flores, girasol) con figuras mitológicas y un texto indecifrable sugiere una reflexión sobre la naturaleza humana, el conocimiento oculto y la búsqueda de significado en un mundo complejo. El uso de colores cálidos y texturas envejecidas contribuye a crear una atmósfera onírica y atemporal, invitando al espectador a la introspección y a la contemplación del simbolismo presente en la obra. La composición, con su rica ornamentación y sus múltiples capas de significado, parece sugerir que la belleza reside en lo efímero, el conocimiento se encuentra oculto y la verdad es un viaje continuo.