Daniel Merriam – HoldingOn
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En el primer plano, dos figuras masculinas de apariencia mitológica sostienen lo que parece ser un corazón humano ensangrentado con una lanza. Sus cuerpos están parcialmente fusionados con estructuras que recuerdan a peces o criaturas marinas, sugiriendo una conexión primordial entre la humanidad y las fuerzas naturales. La expresión en sus rostros es ambigua; no se percibe maldad, sino más bien una resignación melancólica.
En el segundo plano, un edificio de estilo barroco, con ventanas que ofrecen vistas a escenas interiores fragmentadas, domina la composición. En una de estas ventanas, una figura femenina observa desde lo alto, su rostro iluminado por una luz dorada. Su postura sugiere contemplación o incluso desconexión del drama que se desarrolla en el primer plano. Las ventanas mismas parecen ser portales a otros mundos o realidades alternativas.
El fondo está difuminado con tonalidades violáceas y azules, salpicado de esferas luminosas que evocan una sensación de inmensidad cósmica. Estas formas circulares podrían representar planetas, burbujas o incluso almas atrapadas en un ciclo eterno.
La pintura parece explorar temas de sacrificio, pérdida, conexión con la naturaleza y la fragilidad de la existencia humana. El corazón ensangrentado simboliza una herida profunda, posiblemente emocional o espiritual. La figura femenina observadora podría representar la indiferencia del universo ante el sufrimiento humano, o quizás un anhelo por trascender las limitaciones terrenales. La arquitectura barroca, con su opulencia y grandiosidad, contrasta fuertemente con la crudeza de los elementos más primarios, creando una tensión visual que refleja la complejidad de la condición humana.
El uso del color es particularmente notable; la paleta es rica en tonos fríos y oscuros, pero salpicada de destellos dorados que sugieren esperanza o redención. La técnica pictórica, con sus pinceladas fluidas y su tratamiento difuso de las formas, contribuye a la atmósfera onírica y misteriosa de la obra. En definitiva, se trata de una pintura que invita a la reflexión sobre los grandes interrogantes de la vida y la muerte, el amor y el sufrimiento.