John Frederick Herring – Steeplechase cracks- Allen McDonough on Brunette, Tom Oliver on Discount, and Jem Mason on Lottery
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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El artista ha prestado especial atención al tratamiento de las figuras humanas y equinas. Los jinetes visten indumentaria específica para esta disciplina, con colores contrastantes que los individualizan: el primero en un llamativo rojo, el segundo en un sobrio traje oscuro y el tercero en azul celeste. La postura de cada jinete revela sutiles diferencias de carácter; uno parece concentrado y expectante, otro muestra una actitud más relajada, casi indiferente, mientras que el último se inclina ligeramente hacia adelante, como si estuviera listo para la acción.
Los caballos son representados con un realismo notable en sus anatomías y pelajes. Se percibe la musculatura tensa bajo la piel, y los detalles de las crines y colas sugieren movimiento y vitalidad. La mirada de los animales es particularmente expresiva; algunos parecen nerviosos, otros muestran una calma aparente que podría ocultar una gran energía contenida.
El fondo, deliberadamente difuso y desprovisto de elementos narrativos concretos, contribuye a la atmósfera general de quietud tensa. El cielo, pintado con tonos grises y azules pálidos, se funde con el horizonte, creando una sensación de inmensidad y aislamiento. La tierra, representada en tonos ocres y amarillos, parece seca y polvorienta, evocando un paisaje rural y agreste.
Más allá de la mera representación de una escena ecuestre, esta pintura sugiere reflexiones sobre la competición, la disciplina, el control y la relación entre el hombre y el animal. La disposición de las figuras, con su sutil juego de posturas y expresiones, invita a la contemplación sobre la naturaleza humana y los desafíos inherentes al espíritu competitivo. La ausencia de una narrativa explícita permite múltiples interpretaciones, dejando espacio para que el espectador proyecte sus propias emociones y experiencias en la escena. Se intuye un contexto social vinculado a la aristocracia o a las clases altas, dada la indumentaria y la naturaleza del deporte representado.