Paul Cezanne – Mont Sainte-Victoire Seen from Les Lauves (Basel)
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En primer plano, una densa vegetación, representada con pinceladas vigorosas y colores predominantemente verdes, oculta parcialmente el pueblo situado más allá. Se distinguen las siluetas de edificios y tejados, delineados en tonos ocre y rojizos que contrastan con la frescura del follaje circundante. Esta zona se presenta como un conjunto fragmentado, casi abstracto, donde los detalles individuales se diluyen en una masa pictórica.
La montaña, situada en el tercio superior de la composición, constituye el punto focal visual. Su volumen es sugerido mediante una construcción geométrica de planos superpuestos, utilizando una paleta cromática que oscila entre azules, grises y blancos. La luz incide sobre sus laderas, creando reflejos que acentúan su textura rugosa y su monumentalidad.
El cielo, representado con pinceladas amplias y horizontales, se funde con la cima de la montaña, difuminando los límites entre ambos elementos. Predominan los tonos azulados y verdosos, contribuyendo a una atmósfera serena y melancólica.
La técnica pictórica es notable por su carácter constructivo. El autor no busca imitar la realidad de manera mimética, sino más bien analizarla y reconstruirla a través de formas geométricas y colores puros. La pincelada es visible y expresiva, aportando una textura palpable a la superficie del lienzo.
Subtextualmente, la obra parece explorar la relación entre el hombre y la naturaleza, así como la tensión entre lo natural y lo artificial. La montaña, símbolo de permanencia e inmutabilidad, se contrapone al paisaje urbano, que evoca la fugacidad del tiempo y la fragilidad de la existencia humana. El autor no ofrece una interpretación explícita de esta relación, sino que invita al espectador a reflexionar sobre ella. La fragmentación de las formas y la ausencia de una perspectiva tradicional sugieren una visión subjetiva y personal del mundo, donde la realidad se percibe como un conjunto de sensaciones y emociones más que como una representación objetiva. La monumentalidad de la montaña puede interpretarse como una afirmación de la fuerza y la belleza de la naturaleza frente a la insignificancia del ser humano.