Albrecht Dürer – Lamentation for Christ
Ubicación: Alte Pinakothek, Munich.
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Alrededor del cuerpo inerte se agrupa un conjunto de personajes, cada uno expresando su pesar a través de gestos y expresiones faciales individualizadas. Una mujer, presumiblemente la figura materna, inclina el rostro en una expresión de angustia incontenible, mientras que otras mujeres sostienen sus manos o velan por él con miradas cargadas de tristeza. Un hombre, vestido con ropajes ricos, parece ofrecer algún tipo de recipiente, quizás un bálsamo o ungüento, aunque su gesto no transmite consuelo sino más bien una resignación melancólica.
La composición se articula sobre una marcada diagonal ascendente que parte del cuerpo muerto y se extiende hacia la derecha, donde se vislumbra un paisaje urbano distante. Este horizonte, con sus edificios y montañas envueltos en una atmósfera brumosa, introduce una dimensión de trascendencia y eternidad, sugiriendo que el dolor presente es solo una etapa dentro de un ciclo mayor. La presencia del paisaje también podría interpretarse como una referencia a la ciudad de Jerusalén, lugar de los eventos representados.
En primer plano, en la parte inferior de la pintura, se aprecia una corona de espinas abandonada, símbolo directo del sufrimiento y sacrificio que ha precedido a esta escena. A sus pies, pequeñas figuras, posiblemente niños o ángeles, observan con semblante sombrío, añadiendo un elemento de inocencia perdida y una sensación de fatalidad ineludible.
La iluminación es contrastada: la luz incide sobre el cuerpo central, resaltando su anatomía y dramatizando su sufrimiento, mientras que las figuras secundarias se sumergen en sombras más profundas, enfatizando su papel como testigos silenciosos del dolor. La paleta de colores es rica y terrosa, con predominio de ocres, marrones y verdes oscuros, que contribuyen a crear una atmósfera de solemnidad y melancolía.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas universales como el sufrimiento humano, la pérdida, la compasión y la fe. La individualización de los personajes sugiere una reflexión sobre la naturaleza del duelo y la capacidad humana para expresar el dolor en sus múltiples formas. El paisaje distante, a su vez, invita a contemplar la trascendencia de la muerte y la esperanza de una redención futura.