Anton von Werner – Privy Councillor von Lucanus
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El hombre sostiene en su mano izquierda un documento enrollado, atado con una cinta anaranjada que contrasta con la sobriedad del atuendo. Este objeto sugiere una carga de responsabilidad y posiblemente, el peso de decisiones importantes. En la otra mano, porta lo que parece ser un reloj de bolsillo, un símbolo de puntualidad, gestión del tiempo y quizás, control sobre los acontecimientos.
El fondo es igualmente revelador. Se aprecia una estancia ricamente decorada con paneles de madera oscura, esculturas clásicas y elementos ornamentales que aluden a un estatus social elevado y a una conexión con la tradición y el poder. La iluminación, aunque uniforme, resalta especialmente el rostro del retratado, enfatizando las arrugas que marcan su piel, testimonio de años vividos y experiencias acumuladas.
La composición general sugiere una representación idealizada pero realista. No se busca ocultar los signos del envejecimiento, sino presentarlos como atributos de un hombre experimentado y respetado. La meticulosa atención al detalle en la representación de las texturas – el brillo del uniforme, la suavidad de la piel, la madera pulida– contribuye a crear una atmósfera de opulencia y refinamiento.
Subyacentemente, la pintura transmite una sensación de estabilidad y permanencia. El hombre se presenta como un pilar dentro de su entorno, un individuo que encarna valores de orden, disciplina y lealtad. La presencia de los símbolos – el documento, el reloj, las órdenes– refuerza esta idea de responsabilidad y compromiso con un sistema jerárquico. La ausencia de elementos personales o familiares sugiere una figura pública, dedicada a sus deberes más que a su vida privada. En definitiva, la obra es un retrato de poder, no ostentoso quizás, pero sí profundamente arraigado en una cultura de formalidad y tradición.