Roerich N.K. – Kalki Avatar
Ubicación: Bharat Kala Bhavan. India. (Indian Arts House at Banaras Hindu University, Varanasi)
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La paleta cromática es restringida pero efectiva. Predominan los tonos fríos: azules, grises y violetas, que evocan una atmósfera melancólica y misteriosa. El uso del color no busca la representación mimética; más bien, se utiliza para transmitir un estado de ánimo, una sensación de poderío natural e inmensidad. El cielo, visible en la parte superior, es un tono verde apagado, lo cual añade a la extrañeza general de la escena y desvincula el paisaje de una interpretación realista.
La luz juega un papel crucial. No proviene de una fuente discernible; más bien, parece emanar desde dentro de las propias montañas, iluminando sus picos con una luminosidad casi sobrenatural. Esta iluminación interna sugiere una fuerza vital inherente a la naturaleza, una energía que trasciende lo visible.
En el primer plano, se observan formas geométricas abstractas – triángulos y poliedros – que parecen fragmentos de roca o quizás representaciones estilizadas de elementos naturales aún más pequeños. Estos elementos contribuyen a la sensación de desorden controlado, de un caos organizado que es propio de los paisajes salvajes e indómitos.
La obra sugiere una reflexión sobre la relación entre el hombre y la naturaleza, pero no desde una perspectiva antropocéntrica. Más bien, se presenta la naturaleza como una entidad poderosa e incomprensible, capaz de inspirar tanto temor como asombro. La ausencia de figuras humanas refuerza esta idea; somos testigos de un espectáculo que se desarrolla independientemente de nuestra presencia.
El conjunto transmite una sensación de eternidad y atemporalidad. Las montañas, con su imperturbable quietud, parecen desafiar el paso del tiempo, sugiriendo la fragilidad de la existencia humana frente a la inmensidad del universo natural. La composición invita a la contemplación silenciosa, a una reflexión sobre nuestra propia insignificancia en el gran esquema de las cosas.