Part 1 – Pintoricchio (Bernardino di Betto)(1454-1513) - Madonna and Child with St. Jerome
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
Este último, un anciano de barba blanca y expresión solemne, se presenta ataviado con un gorro cónico que le confiere una dignidad particular. A su lado, un niño pequeño, sentado sobre las rodillas de la mujer, parece absorto en la manipulación de un objeto rectangular, posiblemente una bandeja o plato. La interacción entre ambos personajes sugiere una escena íntima y familiar, aunque imbuida de una trascendencia religiosa.
El fondo, tratado con una perspectiva aérea que disminuye la saturación del color, revela un paisaje distante con elementos arquitectónicos y vegetación exuberante. Esta representación del mundo exterior contrasta con la intimidad del primer plano, sugiriendo una conexión entre lo terrenal y lo divino. La palmera, destacada por su altura y posición central en el fondo, podría interpretarse como símbolo de vida, fertilidad o incluso un guiño a la palma de victoria que se otorga a los justos.
La composición general es equilibrada y armoniosa, con una distribución cuidadosa de las figuras y elementos. La disposición triangular, formada por las tres figuras principales, refuerza la estabilidad visual y contribuye a la sensación de solemnidad. Se percibe un interés en el detalle, especialmente en la representación de los tejidos y las texturas, que aportan realismo y riqueza a la obra.
Más allá de la representación literal de una escena religiosa, esta pintura parece explorar temas como la maternidad, la sabiduría, la contemplación y la conexión entre lo humano y lo divino. La mirada serena de la mujer, el gesto del niño y la presencia imponente del anciano invitan al espectador a reflexionar sobre los misterios de la fe y la naturaleza humana. El uso sutil del color y la luz contribuye a crear una atmósfera de devoción y recogimiento que trasciende la mera representación iconográfica.