Part 4 National Gallery UK – Jan Gossaert - The Adoration of the Kings
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El espacio donde se desarrolla la acción no es natural; más bien, parece estar delimitado por una arquitectura híbrida que combina elementos góticos flamencos con detalles que sugieren una ambientación mediterránea, quizás italiana. Se aprecian arcos apuntados, balcones con barandillas y un edificio de aspecto palaciego en el fondo, todo ello iluminado por una luz intensa que proviene del cielo. Esta combinación arquitectónica es inusual y apunta a una intención de fusionar culturas y tradiciones.
En la parte superior, tres ángeles se despliegan en vuelo, observando la escena con gestos de reverencia. La presencia angelical refuerza el carácter sagrado del evento. En primer plano, dos perros, uno blanco y negro, el otro predominantemente blanco, parecen formar parte de la corte o acompañar a los presentes.
La paleta cromática es rica y vibrante, dominada por azules profundos, rojos intensos y dorados resplandecientes. La luz juega un papel crucial en la composición, creando contrastes dramáticos y resaltando las texturas de los tejidos y la piel de los personajes. El tratamiento de los rostros revela una atención al detalle que busca capturar la individualidad de cada figura, aunque con una idealización propia del arte de la época.
Más allá de la representación literal de la adoración, se pueden inferir varios subtextos. La mezcla de elementos arquitectónicos sugiere un mensaje de universalidad y reconciliación entre Oriente y Occidente. El entorno palaciego podría simbolizar el poder y la riqueza, pero también la humildad ante lo divino. Los perros, a menudo asociados con la lealtad y la fidelidad, podrían representar la devoción y la obediencia. La luz celestial que inunda la escena enfatiza la naturaleza divina del niño adorado y su papel como fuente de esperanza y redención. En definitiva, la obra parece aspirar a transmitir un mensaje de paz, prosperidad y fe, trascendiendo las barreras culturales y religiosas.