Nancy Ekholm Burkert – James And Giant Peach
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El niño, vestido con ropa sencilla y de colores apagados, se encuentra arrodillado frente a los seres extraños, con las manos juntas en una pose que sugiere súplica o reverencia. Su expresión es difícil de interpretar; parece una mezcla de temor e interés, quizás incluso una incipiente aceptación de lo insólito.
Las criaturas insectoides ocupan el espacio principal del cuadro. Una de ellas, sentada en un sillón ornamentado y de color amarillo intenso, domina la escena por su tamaño y posición central. Su postura es relajada, casi desdeñosa, mientras que sus extremidades largas y delgadas sugieren una fragilidad engañosa. Otra figura, parcialmente visible, se encuentra enrollada sobre un mueble similar, con una expresión indescifrable. Una tercera, a la izquierda, parece observar la escena con curiosidad, sosteniendo un abanico de plumas que añade un toque de teatralidad y artificialidad al conjunto.
El espacio interior está definido por paredes texturizadas y un suelo cubierto por una alfombra oriental de colores vibrantes, que contrasta con la paleta general de tonos terrosos y apagados. La iluminación es difusa y desigual, creando sombras que acentúan el carácter misterioso del ambiente. Se intuye una ventana al fondo, aunque su contenido permanece oculto, reforzando la sensación de aislamiento y encierro.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la infancia, la pérdida, la aceptación de lo diferente y la búsqueda de refugio en un mundo hostil. La relación entre el niño y las criaturas insectoides puede interpretarse como una metáfora de la necesidad humana de encontrar consuelo y compañía en lugares inesperados, incluso en aquellos que nos resultan extraños o amenazantes. El sillón ornamentado y los objetos lujosos sugieren una cierta decadencia o artificialidad, mientras que la pose del niño evoca una vulnerabilidad infantil frente a un mundo adulto complejo e incomprensible. La imagen invita a reflexionar sobre la naturaleza de la realidad, la imaginación y el poder transformador de la fantasía.