Elmer Bischoff – #39065
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La figura situada a la izquierda está representada de perfil, sentada sobre lo que podría interpretarse como una superficie elevada, quizás un taburete o un pequeño mueble. Su postura es tensa; los hombros están encorvados y la cabeza inclinada hacia abajo, sugiriendo abatimiento o introspección profunda. La línea del cabello se dibuja con trazos rápidos y nerviosos, acentuando una sensación de inquietud.
La figura a la derecha, reflejada en el espejo, ocupa un lugar central en la composición. Su postura es similar a la de la otra figura, pero ligeramente modificada por la perspectiva del espejo. También está sentada, con las piernas cruzadas y el cuerpo inclinado hacia adelante. La expresión facial, aunque difícil de discernir debido al estilo expresionista del dibujo, transmite una sensación de angustia o desesperación. El reflejo en el espejo no es una copia exacta; hay sutiles distorsiones que podrían interpretarse como una representación de la percepción subjetiva y fragmentada de uno mismo.
El espejo actúa como un elemento crucial en la obra. No solo duplica la figura, sino que también crea una dualidad, una confrontación entre el individuo y su propia imagen. La línea del espejo es irregular, casi borrosa, lo cual contribuye a la atmósfera onírica y perturbadora de la escena.
El fondo está tratado con áreas oscuras y difusas, sin detalles definidos, lo que concentra la atención en las figuras y acentúa su aislamiento. La ausencia de color refuerza el carácter sombrío y melancólico del dibujo.
Subtextualmente, esta obra podría interpretarse como una exploración de temas como la identidad, la autoimagen, la soledad y la introspección psicológica. El espejo no es simplemente un objeto que refleja la realidad; se convierte en un símbolo de la autoevaluación, el juicio interno y la posible desconexión entre el yo real y la percepción que uno tiene de sí mismo. La postura encorvada y la expresión facial de las figuras sugieren una lucha interna, una búsqueda de sentido o una confrontación con aspectos dolorosos del ser. El dibujo evoca un estado emocional complejo, marcado por la vulnerabilidad y la introspección.