Edward Lear – The Forest of Valdoniello, Corsica
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La perspectiva es marcada por una progresiva dilución de los detalles a medida que el ojo avanza hacia el horizonte. En primer plano, la textura del suelo se revela con mayor nitidez, mientras que en segundo término, las montañas se difuminan en una atmósfera brumosa y lejana. Estas últimas, coronadas por un manto níveo, irradian una sensación de monumentalidad y permanencia, contrastando con la relativa fragilidad de los elementos más cercanos.
En el camino, se observa la presencia de figuras humanas, vestidas con ropas oscuras, que parecen avanzar con cautela a través del bosque. Su tamaño reducido en relación con el entorno sugiere su insignificancia frente a la inmensidad de la naturaleza. La disposición de estas figuras, agrupadas y ligeramente inclinadas hacia adelante, transmite una sensación de movimiento y propósito, aunque su destino final permanece incierto.
La luz, difusa y uniforme, contribuye a crear una atmósfera melancólica y contemplativa. No hay puntos focales definidos; más bien, la atención del espectador se distribuye por toda la superficie pictórica, invitándolo a sumergirse en la quietud y el misterio del paisaje.
Subtextualmente, la obra parece explorar la relación entre el hombre y la naturaleza, enfatizando la humildad humana frente a la fuerza implacable de los elementos naturales. El bosque, con su densa vegetación y sus sombras profundas, puede interpretarse como un símbolo de lo desconocido, de lo salvaje e indómito. La presencia de las figuras humanas sugiere una búsqueda, una exploración o quizás incluso una huida, pero el camino que recorren es incierto y la promesa de un destino claro permanece velada. El paisaje, en su conjunto, evoca una sensación de soledad, introspección y respeto reverencial por la grandiosidad del mundo natural. La paleta apagada y la atmósfera brumosa refuerzan esta impresión de misterio y melancolía, sugiriendo que el viaje es más importante que el destino final.