Roerich N.K. – The tract. Step 3-e
Ubicación: State Russian Museum, St. Petersburg (Государственный Русский Музей).
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El primer plano está dominado por una roca prominente, de color grisáceo oscuro, que se presenta como un elemento central y ancla visual. Alrededor de esta roca, la vegetación es exuberante: un manto de hierba amarilla salpicada de pequeñas rocas más oscuras. Los árboles, representados con pinceladas rápidas y expresivas en tonos verdes variados, flanquean el paisaje, sugiriendo una especie de corredor natural que guía la mirada hacia el fondo.
El plano medio se diluye en una transición gradual hacia el cielo, donde se aprecian tonalidades amarillentas y grises que evocan un amanecer o atardecer brumoso. La atmósfera es densa, casi opresiva, pero también transmite una sensación de serenidad. Las nubes, pintadas con contornos difusos, contribuyen a esta impresión de misterio y lejanía.
La paleta cromática se centra en los verdes, amarillos y grises, creando una armonía tonal que refuerza la atmósfera melancólica y contemplativa del paisaje. La pincelada es suelta y expresiva, lo que sugiere un interés por capturar no tanto la realidad objetiva, sino más bien la impresión subjetiva del artista ante la naturaleza.
Subtextualmente, esta pintura podría interpretarse como una reflexión sobre la permanencia de la naturaleza frente a la fugacidad del tiempo. La roca, símbolo de solidez y resistencia, contrasta con la fragilidad de la vegetación y la transitoriedad del cielo. El paisaje, en su conjunto, invita a la introspección y a la contemplación de los ciclos naturales. Se intuye una cierta soledad inherente al lugar, un espacio deshabitado donde el observador se enfrenta a la inmensidad y la belleza silenciosa del mundo natural. La ausencia de figuras humanas acentúa esta sensación de aislamiento y refuerza la idea de que el paisaje es un refugio, un espacio para la reflexión personal.