Hans Memling – The Donne Triptych c1475
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El panel central concentra la atención en una figura femenina sentada sobre un trono ricamente decorado. Se trata de una mujer con vestimentas suntuosas, ataviada con azul y rojo, que sostiene a un niño en su regazo. El niño, presumiblemente Jesús, recibe la adoración de varias figuras femeninas, algunas arrodilladas en señal de reverencia. Un grupo de ángeles flota alrededor de la Virgen, añadiendo una dimensión celestial a la escena. La luz ilumina con especial énfasis a la figura central, acentuando su importancia dentro del conjunto. Se observa un paisaje montañoso y brumoso al fondo, que proporciona profundidad y contexto a la composición.
Finalmente, el panel derecho replica la estructura del izquierdo, presentando a otro hombre vestido de manera similar, aunque con una túnica roja. También él se encuentra en un espacio arquitectónico, mirando hacia afuera, como si estuviera conectado con el mundo exterior. La repetición de esta figura en ambos paneles laterales sugiere una posible relación entre los dos hombres y la escena central, quizás representando donantes o protectores de la devoción representada.
La composición general del tríptico transmite un sentido de solemnidad y piedad. Los detalles minuciosos en las vestimentas, el mobiliario y los rostros de los personajes revelan una gran atención al realismo y a la representación de la riqueza social de los mecenas. La disposición simétrica de los paneles laterales refuerza la importancia del panel central, que se erige como el foco principal de la obra. La presencia del perro en el panel izquierdo podría simbolizar fidelidad o lealtad, mientras que las figuras arrodilladas en el panel central expresan sumisión y devoción. El paisaje al fondo, con sus montañas y su atmósfera brumosa, evoca una sensación de trascendencia y conexión con lo divino. En conjunto, la obra parece ser un retrato familiar con connotaciones religiosas profundas, posiblemente encargado para decorar un espacio doméstico o una capilla privada.