Jules Pascin – Two Figures and Cupid
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En primer plano, dos figuras humanas se encuentran dispuestas en posiciones que sugieren vulnerabilidad y contemplación. Una de ellas, aparentemente masculina, reposa decúbito supino, con los pies desnudos expuestos a la vista. Su vestimenta, compuesta por un manto azul oscuro con detalles rojizos, parece envolverlo más que cubrirlo, acentuando su postura pasiva. La otra figura, de sexo femenino, se encuentra sentada sobre una estructura curvilínea, posiblemente una especie de asiento o trono. Su cuerpo desnudo está iluminado con tonos dorados y ocres, contrastando con la penumbra circundante. Su expresión es melancólica, casi resignada, mientras apoya el codo en la rodilla, observando a la figura yacente.
Sobre estas dos figuras, se alza una forma fantasmagórica que recuerda a un rostro humano distorsionado y grotesco. Esta entidad, de color blanco con toques rojos y negros, parece flotar sobre ellas, proyectando una sombra amenazante. Su presencia introduce un elemento perturbador en la composición, sugiriendo una fuerza externa o una amenaza latente.
Un pequeño personaje alado, presumiblemente Cupido, se encuentra posicionado cerca de la figura femenina. Su tamaño diminuto y su postura aparentemente indiferente contrastan con la monumentalidad de las figuras principales y el rostro grotesco que flota sobre ellas. Podría interpretarse como un símbolo de amor o deseo frustrado, o quizás una representación irónica del poder del amor en medio de una atmósfera opresiva.
La composición global sugiere una reflexión sobre temas como el amor, la pérdida, la vulnerabilidad y la presencia de fuerzas oscuras que influyen en la condición humana. La yuxtaposición de elementos realistas (las figuras humanas) con otros más fantásticos (el rostro grotesco, Cupido) crea una tensión narrativa que invita a múltiples interpretaciones. La ausencia de un punto focal claro y la disposición descentralizada de las figuras contribuyen a una sensación de inestabilidad y ambigüedad, dejando al espectador en un estado de reflexión constante sobre el significado subyacente de la escena.