Liechtenstein Museum – Franz Werner von Tamm - Still life with flowers, fruit and two hens
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En primer plano, destaca una sandía cortada, revelando su interior rojizo y jugoso. A su lado, se observan cabezas de col, bulbos de ajo, nueces y otras frutas y verduras dispuestas con aparente espontaneidad, pero que denotan un cuidado en la distribución para lograr un equilibrio visual. Una cesta de mimbre rebosa de espigas de trigo y hojas verdes, contribuyendo a la sensación de abundancia y generosidad.
Dos gallinas blancas, una sentada y otra ligeramente inclinada hacia adelante, añaden un elemento de vida y movimiento a la escena. Su presencia introduce una dimensión narrativa que trasciende la mera representación de objetos inanimados. La mirada del espectador se dirige hacia ellas, estableciendo una conexión con el mundo rural y la vida cotidiana.
El fondo, difuminado en tonos azules y grises, sugiere un paisaje exterior, aunque su función principal es servir como telón de fondo para resaltar los elementos del primer plano. Se intuyen fragmentos de arquitectura, posiblemente una edificación rústica, que añaden profundidad a la composición.
La pintura evoca una reflexión sobre la fugacidad del tiempo y la transitoriedad de la belleza. La sandía cortada simboliza la decadencia y el paso inevitable del ciclo vital. Las flores, en su máximo esplendor, presagian su próxima caída. Incluso las gallinas, con su presencia activa, sugieren un mundo en constante cambio.
Más allá de una simple representación de objetos, esta obra parece aludir a temas como la prosperidad, la fertilidad y la armonía entre el hombre y la naturaleza. La abundancia de alimentos sugiere una época de bonanza y seguridad, mientras que la inclusión de las aves refuerza la conexión con el mundo rural y la vida campesina. En definitiva, se trata de un bodegón que invita a la contemplación y a la reflexión sobre los ciclos de la vida y la belleza efímera del mundo natural.