Henry Moret – The River at Belon 1912
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En el plano medio, la orilla opuesta al espectador se eleva en colinas cubiertas de vegetación densa. La paleta cromática es rica y variada: predominan los verdes, pero se aprecian también tonos rojizos y morados que sugieren una flora específica o quizás un efecto atmosférico particular. Una construcción, presumiblemente una vivienda rural, se asienta sobre la colina más cercana, destacando por su blancura contrastante con el entorno natural.
El cielo ocupa una parte considerable de la composición. Se presenta como un conjunto de nubes algodonosas que varían en tonalidad desde el blanco puro hasta el gris plomizo, indicando una atmósfera cambiante y quizás inestable. La luz parece difusa, sin una fuente directa y definida, lo cual contribuye a una impresión general de calma melancólica.
En la parte inferior del cuadro, un pequeño velero se encuentra en el agua, aparentemente detenido o navegando lentamente. Su presencia introduce un elemento humano en la escena, aunque su escala reducida sugiere una insignificancia frente a la inmensidad del paisaje.
La pincelada es visible y expresiva; no busca la perfección mimética sino más bien transmitir una impresión sensorial del lugar. El uso de colores complementarios (azules y naranjas/rojizos) intensifica el contraste visual y crea una vibración en la superficie pictórica.
Subtextualmente, la obra podría interpretarse como una reflexión sobre la relación entre el hombre y la naturaleza, donde la escala humana se ve disminuida por la grandiosidad del entorno. La presencia del velero evoca ideas de viaje, exploración o incluso un anhelo de libertad. La atmósfera general, marcada por la calma y la melancolía, sugiere una contemplación introspectiva sobre el paso del tiempo y la fugacidad de la existencia. El paisaje se presenta como un refugio, pero también como un espacio que invita a la reflexión y al silencio.