Alexander Golovin – At the Baroness Strahl. Sketch of the scenery for the drama by M.Yu. Lermontov Masquerade
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La decoración es exuberante: los muros están cubiertos con adornos ornamentales en tonos dorados y crema, que se repiten también en la cornisa y las cortinas. Un elaborado candelabro de cristal cuelga del centro del techo, reflejando la luz y acentuando la atmósfera de lujo. A ambos lados del salón, se observan muebles suntuosos: un piano de cola oscuro, una mesa con adornos florales y sillas tapizadas con telas ricas. La alfombra oriental, con su intrincado diseño geométrico, añade otra capa de sofisticación al conjunto.
El uso del color es significativo. Predominan los tonos cálidos – dorados, ocres, burdeos – que contribuyen a crear una sensación de calidez y confort, pero también sugieren una cierta artificialidad y decadencia. La luz intensa, aunque agradable, parece desvelar la frialdad subyacente del entorno.
Más allá de la mera representación de un espacio físico, el boceto transmite una serie de subtextos relacionados con el contexto dramático al que pertenece: una obra sobre la alta sociedad, los secretos y las máscaras. El salón se convierte en un símbolo de la apariencia, donde la ostentación y el lujo sirven para ocultar verdades más oscuras. La luz brillante, casi cegadora, podría interpretarse como una metáfora de la exposición pública y la falta de privacidad que caracterizan a este mundo. La disposición simétrica del mobiliario y la arquitectura refuerza la idea de un orden rígido y formal, posiblemente opresivo para sus habitantes. En definitiva, el boceto no solo describe un escenario, sino que anticipa una atmósfera cargada de tensión y drama.