Part 1 Louvre – French School -- Ball at the Court of Henry III (Duke of Alençon’s Ball)
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Comentarios: 1 Ответы
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El espacio está poblado por numerosos personajes, hombres y mujeres ataviados con indumentaria elaborada propia del siglo XVI. La minuciosidad en la representación de los detalles textiles –los encajes, las satinas, los brocados– revela una preocupación por el lujo y la ostentación. La paleta cromática es rica y vibrante, dominada por tonos cálidos como el rojo, el dorado y el rosa, que contribuyen a crear una atmósfera de opulencia y festividad.
El artista ha distribuido los personajes en varios planos, creando una sensación de profundidad y dinamismo. En primer plano, un grupo de hombres observa atentamente la figura femenina sobre el diván; uno de ellos acaricia a un pequeño perro, detalle que introduce un elemento de familiaridad y afecto en medio del formalismo cortesano. En segundo plano, se aprecia una multitud más numerosa, algunos bailando, otros conversando, todos inmersos en la atmósfera festiva. La iluminación es desigual, con zonas de fuerte contraste que resaltan ciertos personajes y detalles, mientras que otras áreas permanecen sumidas en la penumbra.
Más allá de la mera representación de un evento social, esta pintura parece sugerir una reflexión sobre el poder, la jerarquía y las relaciones sociales en la corte. La figura femenina central, con su actitud distante y observadora, podría interpretarse como símbolo de la realeza o de la nobleza, mientras que los hombres a su alrededor representan sus cortesanos y admiradores. La profusión de detalles materiales –la ropa, los adornos, el mobiliario– subraya la importancia del estatus social y la exhibición de riqueza en este contexto.
El gesto de acariciar al perro, aparentemente trivial, podría tener una carga simbólica: representa un escape momentáneo de las rigideces sociales, una conexión con algo más íntimo y personal. La dispersión de flores sobre el suelo, además de contribuir a la atmósfera festiva, puede evocar ideas de fragilidad, transitoriedad y la naturaleza efímera del placer. En definitiva, la obra invita a considerar no solo lo que se ve en la superficie –un baile cortesano– sino también las complejas relaciones de poder y los sutiles matices emocionales que subyacen a esta escena aparentemente idílica.