Part 1 Louvre – CHARDIN, Jean-Baptiste-Sim?on -- (b. 1699, Paris, d. 1779, Paris)
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El foco central lo ocupa una mujer, presumiblemente la madre, atenta a sus hijos. Su postura, ligeramente inclinada hacia adelante, denota diligencia y cuidado en su labor de servir la comida. Viste un atuendo sencillo pero limpio: un corpiño rojo sobre una blusa blanca, con una falda azul que contrasta con los tonos terrosos del entorno. El pañuelo que cubre su cabello refuerza la imagen de modestia y recogimiento.
Dos niños se encuentran presentes en la composición. Uno, sentado a la mesa, observa con curiosidad el plato que le sirve la madre. Su expresión es serena, casi contemplativa. El otro niño, situado en primer plano, está arrodillado sobre una silla, aparentemente absorto en sus propios pensamientos o juegos. La disposición de los niños sugiere una relación cercana y afectuosa con su progenitora.
El mobiliario es funcional y austero: una mesa cubierta por un mantel blanco inmaculado, sillas de madera robustas, un aparador donde se vislumbran objetos domésticos. Los detalles son significativos; la cesta de mimbre en el suelo, los utensilios sobre la mesa, la disposición de los platos, todo contribuye a crear una imagen verosímil y realista de la vida cotidiana.
La pintura no busca grandilocuencia ni dramatismo. Más bien, se centra en capturar un instante fugaz de la vida familiar, resaltando la importancia del trabajo doméstico, el cuidado de los hijos y la sencillez de las relaciones humanas. La ausencia de elementos superfluos o decorativos enfatiza la autenticidad de la escena y su valor documental.
Subyace una reflexión sobre la virtud doméstica y la laboriosa cotidianidad de la clase trabajadora. El artista parece interesado en dignificar estas actividades, elevándolas a través del arte a un plano de contemplación estética. La atmósfera general invita a la introspección y a la valoración de los pequeños placeres de la vida familiar. Se intuye una cierta melancolía, quizás derivada de la conciencia de la fugacidad del tiempo y la inevitabilidad del cambio. El uso sutil de la luz y la sombra contribuye a crear un ambiente de quietud y recogimiento que invita al espectador a sumergirse en el mundo representado.