Part 1 Louvre – David, Jacques Louis -- La douleur d’Andromache-The sorrow of Andromache. Painted 1783
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A sus pies, una mujer, vestida con un manto blanco que deja entrever su rostro afligido, se inclina sobre él en un gesto de angustia palpable. Su expresión es de desconsuelo absoluto; los ojos húmedos, la boca entreabierta en un silencioso lamento. Un niño pequeño, vestido con túnica carmesí, se aferra a su pierna, compartiendo el dolor y la confusión del momento. La proximidad física de estos personajes sugiere una relación íntima, posiblemente familiar, intensificando la carga emocional de la escena.
El entorno arquitectónico, definido por columnas clásicas y un telón de fondo oscuro que difumina los detalles, contribuye a crear una atmósfera de solemnidad y tragedia. Un candelabro ornamentado se alza junto al lecho, iluminando tenuemente la escena y añadiendo un elemento de teatralidad. En el primer plano, sobre el suelo, se encuentran objetos bélicos: un casco y una espada, símbolos de valentía y honor que ahora yacen abandonados, testimonio de la pérdida sufrida.
La composición está cuidadosamente equilibrada para dirigir la mirada del espectador hacia el hombre herido y la mujer desconsolada. La luz, aunque tenue, resalta sus figuras, mientras que las sombras profundas acentúan la atmósfera melancólica. El uso del color es igualmente significativo: los tonos fríos de la piel contrastan con los cálidos rojos y dorados de la vestimenta y el lecho, creando una tensión visual que refleja la complejidad emocional de la escena.
Más allá de la representación literal del dolor, esta pintura parece explorar temas universales como la pérdida, el sufrimiento humano, la fragilidad de la vida y la inevitabilidad de la muerte. La idealización de las figuras, propia del Neoclasicismo, no disminuye la intensidad emocional de la escena, sino que eleva la tragedia a un plano más universal, sugiriendo una reflexión sobre la condición humana y el destino implacable. Se intuye una narrativa subyacente de heroísmo truncado y desolación familiar, invitando al espectador a contemplar la naturaleza transitoria del poder y la gloria.