Part 1 Louvre – Peter Paul Rubens -- Death of Henry IV and the Proclamation of the Regency of Marie de Médicis, 14 May 1610
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En el extremo izquierdo, una figura masculina, vestida con ropajes carmesí y portando un cetro, parece descender de los cielos sobre un grupo de personajes que reaccionan con asombro y temor. A su lado, otro personaje guerrero, con armadura y casco, se muestra con gesto severo, posiblemente representando una figura de autoridad o justicia divina. La escena central está dominada por la representación del cuerpo inerte de un rey, tendido sobre el suelo junto a un perro que lo lame, detalle de marcado simbolismo asociado al luto y la fidelidad. Alrededor de él, se agolpan figuras femeninas en actitudes de dolor y desesperación, contrastando con la frialdad y solemnidad de los personajes armados que custodian la escena.
En el segundo plano, una figura femenina, ataviada con vestimentas lujosas y rodeada de consejeros y guardias, parece proclamar algo ante una multitud expectante. Su gesto es firme, casi imperativo, sugiriendo una transición de poder o un nuevo orden establecido tras la muerte del rey. La luz que ilumina su figura contrasta con la penumbra que envuelve el cuerpo del monarca caído, acentuando la importancia de este momento político.
El cielo, poblado de figuras aladas y esculturas monumentales, refuerza la dimensión divina del evento. Se percibe una atmósfera cargada de simbolismo, donde la muerte terrenal se entrelaza con la promesa de un juicio o recompensa celestial. La paleta cromática es rica y vibrante, con predominio de tonos cálidos que intensifican el dramatismo de la escena.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la fragilidad del poder, la inevitabilidad de la muerte, la legitimidad divina del gobierno y la transición política. La presencia de figuras mitológicas y alegóricas sugiere una reflexión sobre la historia y su impacto en el destino humano. El contraste entre la violencia física y la solemnidad ceremonial apunta a la complejidad de los eventos históricos y sus implicaciones morales. La representación del perro, un símbolo recurrente en el arte occidental, añade una capa adicional de significado al luto colectivo, evocando tanto la lealtad como la pérdida irreparable. La composición general transmite una sensación de caos controlado, donde el dolor individual se subsume a un destino mayor y trascendente.