MAKOVSKY Constantine - Boyaryna the window
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Comentarios: 1 Ответы
Замечательно!!
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Aquí se observa una escena de marcado dramatismo y opulencia. Una mujer, ataviada con un traje sumptuoso que sugiere una posición social elevada – posiblemente una boyarina o dama de la nobleza –, ocupa el centro del campo visual. Su vestimenta es rica en detalles: intrincados bordados florales sobre un fondo crema, adornos de perlas y piedras preciosas que resplandecen bajo la luz, y una capa de pieles que añade una nota de suntuosidad y quizás, aislamiento. La profusión de joyas, especialmente el kokoshnik, un tocado tradicional ruso, enfatiza su estatus y riqueza.
La mujer está sentada junto a una ventana gótica, cuya estructura se adivina a través del vidrio empañado por la humedad o el tiempo. Esta ubicación es significativa; la ventana actúa como un marco que separa al personaje de un espacio exterior desconocido, sugiriendo cautiverio o reclusión voluntaria. La luz que entra por la ventana ilumina su rostro y parte de su atuendo, creando un contraste dramático con las zonas oscurecidas del entorno. La expresión en su rostro es compleja: una mezcla de melancolía, resignación y quizás, una pizca de desafío.
A su lado, un niño pequeño, vestido con ropas igualmente elaboradas aunque más modestas, parece estar absorto en la contemplación de algo fuera del cuadro. Su presencia introduce una dimensión emocional adicional a la escena: ¿es un hijo? ¿un protegido? Su mirada dirigida hacia el exterior refuerza la sensación de anhelo y restricción que emana de la mujer principal.
La composición es vertical, acentuada por la altura de la ventana y la postura erguida de la mujer. El fondo oscuro, casi negro, concentra la atención en las figuras principales y contribuye a la atmósfera de misterio e introspección. La pincelada es suelta y expresiva, con una marcada textura que añade realismo y vitalidad a los tejidos y a la piel.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como el poder, la opulencia, la reclusión y la maternidad o tutela. La ventana podría simbolizar no solo un confinamiento físico, sino también una limitación de la libertad personal. La riqueza material contrasta con la posible tristeza o resignación en el rostro de la mujer, sugiriendo que la posición social elevada no siempre garantiza la felicidad. El niño, a su vez, representa quizás la esperanza o el futuro, aunque también podría ser un símbolo de la carga y las responsabilidades inherentes al estatus social. La escena evoca una atmósfera de decadencia y melancolía, propia de épocas pasadas donde el lujo coexistía con restricciones sociales y personales.