Vladimir Orlovsky - Dnepr
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
Comentarios: 2 Ответы
а де тут опис картини мені тре до школи
а де тут опис картини мені тре до школи
No se puede comentar Por qué?
La composición se estructura en planos bien definidos: un primer plano dominado por la pendiente cubierta de vegetación, un plano medio donde se vislumbran construcciones humanas integradas al entorno natural, y un plano final ocupado por el río, que se extiende hasta perderse en la lejanía bajo una atmósfera brumosa. La línea del horizonte es alta, enfatizando la inmensidad del espacio abierto.
En el borde derecho de la composición, una figura solitaria, vestida con ropas oscuras y apoyada en un bastón, avanza por un sendero que serpentea a lo largo de la colina. Su presencia introduce una escala humana al paisaje, sugiriendo contemplación y conexión con la naturaleza. No se trata de un elemento central, sino más bien de un observador silencioso, un testigo del vasto panorama que se despliega ante él.
La paleta cromática es predominantemente verde y azul, con toques dorados en las zonas iluminadas por el sol. La pincelada es fluida y naturalista, capturando la atmósfera serena y apacible del lugar. Se percibe una intención de representar no solo la apariencia visual del paisaje, sino también su esencia, su quietud y su grandiosidad.
Más allá de la mera descripción física, el cuadro sugiere una reflexión sobre la relación entre el hombre y la naturaleza, sobre la inmensidad del tiempo y la fugacidad de la existencia humana frente a la eternidad del paisaje. La figura solitaria podría simbolizar la búsqueda individual de significado en un mundo vasto e impersonal, o bien, representar la conexión íntima que el ser humano puede establecer con su entorno natural. La ausencia de figuras adicionales refuerza esta sensación de soledad y contemplación. El cuadro evoca una atmósfera de melancolía tranquila, invitando a la reflexión y al recogimiento interior.