Alexandre Cabanel – Self Portrait
Ubicación: Museum of Fine Arts, Ghent (Museum voor Schone Kunsten).
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El hombre está vestido con un elegante abrigo oscuro, cuyo corte sugiere una cierta formalidad y posición social. Un pañuelo azul asoma por debajo, aportando un contraste sutil pero significativo. Su rostro, marcado por el paso del tiempo, exhibe una barba blanca abundante que acentúa la severidad de sus facciones. La mirada es directa, intensa, casi desafiante; transmite una sensación de introspección y autoridad.
A su lado izquierdo, se vislumbra un caballete con una paleta de colores y pinceles dispuestos sobre él. En su mano derecha sostiene un cigarrillo encendido, cuyo humo se disipa en el aire, añadiendo una nota de melancolía y quizás, de reflexión sobre la fugacidad del tiempo. La pose es relajada pero controlada; una mano descansa sobre el caballete mientras que la otra sostiene el cigarrillo con aparente naturalidad.
La iluminación es clara y uniforme, resaltando los detalles del rostro y la textura de las ropas. Se aprecia un juego sutil de luces y sombras que modelan su figura y le confieren volumen. La paleta cromática se limita a tonos oscuros y neutros, interrumpidos por el azul del pañuelo y el brillo tenue de la paleta.
Más allá de la representación literal, esta pintura parece sugerir una reflexión sobre la identidad del artista, su oficio y su lugar en el mundo. El caballete y los pinceles son símbolos evidentes de su profesión, mientras que la mirada directa y la pose serena sugieren un hombre seguro de sí mismo y consciente de su legado. La presencia del cigarrillo podría interpretarse como una metáfora de la creatividad, pero también como una alusión a la fragilidad humana y la inevitabilidad del declive. En definitiva, se trata de un autorretrato que trasciende la mera representación física para adentrarse en el terreno de la introspección psicológica y la reflexión sobre la existencia.