Antique world maps HQ – Jan van Linschoten - Spice Islands, 1598
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En la parte superior, se observa una ornamentación elaborada: un cartelón sostenido por figuras alegóricas femeninas, posiblemente personificaciones de la Industria o el Comercio. La tipografía en este cartelón es ostentosa y anuncia, presumiblemente, el propósito de la obra – una guía para navegantes o una declaración de dominio sobre las rutas indicadas. La presencia de instrumentos náuticos (astrolabios, cuadrantes) refuerza esta idea de precisión científica y autoridad cartográfica.
El cuerpo principal del mapa se concentra en un archipiélago, con nombres que sugieren su importancia estratégica y económica: Islas de las Velas, Isla de la Petra. La densidad de los nombres propios es notable, indicando una preocupación por la identificación precisa de cada lugar, posiblemente para facilitar el comercio y la explotación de recursos. Se percibe un esfuerzo por legitimar la presencia europea en estas tierras a través de la nomenclatura.
En la parte inferior, se visualizan barcos de vela, representados con cierto detalle que permite distinguir sus características constructivas. Estos buques no son meros elementos decorativos; simbolizan el poderío naval y la capacidad de proyección comercial de la potencia que encargó o produjo esta cartografía. La disposición de los barcos sugiere una flota en movimiento, implicando actividad constante y control sobre las rutas marítimas.
La inclusión de texto latino en la parte inferior izquierda, con referencias a la costa africana (Guinea), subraya el contexto histórico de la obra: la expansión europea hacia África y Asia en busca de especias y otros productos valiosos. El lenguaje utilizado es formal y erudito, propio de los círculos intelectuales y mercantiles de la época.
Subyacentemente, esta cartografía transmite un mensaje de conquista y control. No se trata simplemente de una representación geográfica; es una declaración de intenciones, una herramienta para justificar la expansión colonial y el dominio económico sobre territorios lejanos. La meticulosidad en los detalles técnicos contrasta con la simplificación o incluso la omisión de aspectos culturales o sociales de las poblaciones locales, reflejando una visión eurocéntrica del mundo. La cartografía se convierte así en un instrumento de poder, al tiempo que documenta una época de grandes transformaciones geopolíticas y económicas.