Sir Edward Burne-Jones – Briar Rose, Garden Court
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La luz, cálida y dorada, inunda el patio, resaltando la textura de las telas y los rostros de las mujeres. Esta iluminación no es uniforme; se concentra en ciertas áreas, creando zonas de sombra que acentúan la sensación de misterio y recogimiento. El follaje exuberante, con una profusión de flores blancas, trepa por la estructura de madera, difuminando los límites entre el espacio construido y el jardín.
Las mujeres están dispuestas a lo largo del patio, cada una inmersa en su propia actividad. Sus posturas son delicadas y gráciles; algunas se inclinan sobre sus husos, otras observan con atención la hebra que se forma, mientras que una parece perdida en sus pensamientos, con la mirada fija en un punto indefinido. Sus pies descalzos descansan sobre el suelo pulido, reforzando la sensación de intimidad y conexión con la tierra.
Más allá de la representación literal del hilado, la pintura sugiere una reflexión sobre el tiempo, la memoria y la tradición. El acto repetitivo del hilado se convierte en un símbolo de continuidad generacional, de transmisión de conocimientos y habilidades a través de las mujeres. La quietud del patio, la luz dorada y los rostros serenos de las figuras evocan una atmósfera de paz y armonía, pero también de melancolía y nostalgia.
El uso de colores ricos y saturados contribuye a crear un ambiente onírico y atemporal. La ausencia de elementos que indiquen una época específica permite que la escena trascienda su contexto histórico y se convierta en una alegoría sobre la condición humana, sobre la belleza del trabajo manual y la importancia de preservar las tradiciones ancestrales. La repetición de formas curvas – los husos, el follaje, los rostros femeninos – genera un ritmo visual suave y envolvente que invita a la contemplación prolongada. Se intuye una historia oculta tras esta aparente sencillez, una narrativa silenciosa que se revela gradualmente al observador atento.