Sir Edward Burne-Jones – The Briar Rose The Council Chamber
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La iluminación es tenue y difusa, contribuyendo a una atmósfera onírica y ligeramente opresiva. Una luz suave, proveniente posiblemente del exterior, ilumina parcialmente las figuras, dejando otras sumidas en sombras que acentúan su individualidad y misterio. Los rostros muestran una variedad de expresiones: desde la somnolencia hasta la preocupación, pasando por una especie de resignación melancólica.
En el extremo derecho de la composición, un hombre mayor, vestido con atuendo ceremonial, se encuentra sentado sobre una estructura elevada, observando a los demás con una expresión que es difícil de precisar; parece contemplar la escena con una mezcla de sabiduría y tristeza. Un documento o pergamino abierto yace sobre el suelo cerca de él, posiblemente relacionado con la situación que motiva la reunión.
El elemento más llamativo del conjunto es la exuberante enredadera de flores blancas que cubre la parte superior de la imagen. Esta profusión floral contrasta fuertemente con la quietud y aparente desgana de los personajes, sugiriendo una belleza efímera o un paraíso perdido. La abundancia de flores podría interpretarse como un símbolo de inocencia, fertilidad o incluso de engaño, dependiendo del contexto narrativo que subyace a la escena.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de decadencia, pérdida y el peso de la responsabilidad. La somnolencia generalizada puede aludir a una sociedad complaciente o a un momento crucial en la historia donde la acción se ve paralizada por la indecisión. La figura anciana, con su mirada penetrante, podría representar la sabiduría que observa impotente el declive de aquellos a quienes debe guiar. La enredadera floral, aunque bella, también puede simbolizar una fuerza incontrolable o un destino inevitable que amenaza con engullir a los personajes. En definitiva, se trata de una obra que invita a la reflexión sobre la naturaleza humana y las fuerzas que moldean el curso de la historia.