Edgar Degas – Dancer At The Photographers
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Aquí se observa una escena que captura un instante fugaz en el mundo del ballet. Una bailarina, vestida con un tutú blanco y adornada con un lazo rojo al cuello, está inmóvil en pleno movimiento, como si hubiera sido congelada en medio de un arabesque. Sus brazos están alzados, ligeramente arqueados, y su mirada se dirige hacia arriba, sugiriendo una concentración intensa o quizás una conexión con algo más allá del espacio inmediato.
La composición es notable por la forma en que el artista ha tratado la luz y el color. La bailarina está iluminada por una luz tenue y difusa que proviene de una ventana amplia detrás de ella. Esta ventana ofrece una vista borrosa de un paisaje urbano, probablemente una ciudad con edificios altos y una atmósfera brumosa. El contraste entre la claridad de la figura central y la imprecisión del fondo crea una sensación de profundidad y misterio.
El uso del color es igualmente significativo. Predominan los tonos pastel: blancos, grises, azules y toques de rosa que se mezclan en pinceladas sueltas e impresionistas. Esta paleta cromática contribuye a la atmósfera etérea y delicada de la obra. La cortina azul oscuro a la derecha del lienzo proporciona un contrapunto visual al brillo de la luz exterior, intensificando la sensación de intimidad y aislamiento que rodea a la bailarina.
Más allá de la representación literal de una bailarina en un estudio, esta pintura parece explorar temas relacionados con la fragilidad, la transitoriedad y la búsqueda de la belleza efímera. La postura de la bailarina, suspendida entre el movimiento y la quietud, evoca la naturaleza fugaz del arte escénico y la dificultad de capturar un momento en su totalidad. El paisaje urbano difuminado sugiere una conexión con el mundo exterior, pero también enfatiza la soledad y la vulnerabilidad de la artista. La obra invita a la contemplación sobre la relación entre el individuo y el entorno, así como sobre la naturaleza misma del arte y la representación. Se intuye un contexto de observación, casi voyeurístico; la bailarina parece ser capturada en un instante privado, revelando una faceta íntima de su práctica artística.