Flemish painters – Goes, Hugo van der, Follower of (Flemish, 1400s) 2
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El espacio se organiza alrededor de la Virgen María, vestida con un manto azul celeste que contrasta con los tonos cálidos predominantes en las ropas de los presentes. El Niño, sostenido por ella, es el punto focal inmediato, irradiando una luz tenue que atrae la mirada. A su alrededor, tres figuras adultas se inclinan en señal de adoración; sus vestimentas, ricamente decoradas y con texturas variadas, sugieren un estatus elevado o una condición especial. Una de ellas, a la izquierda, presenta rasgos fenicios distintivos, lo que podría indicar una intención de representar la universalidad del evento venerado.
En el plano superior, se aprecia una segunda escena, pintada en perspectiva reducida y con mayor libertad cromática: un cortejo ecuestre avanza hacia un punto indefinido, posiblemente simbolizando la llegada de los sabios o la manifestación divina. Ángeles, representados con gestos de reverencia y movimientos etéreos, se agolpan sobre el arco, intensificando la atmósfera de solemnidad y trascendencia.
La paleta cromática es rica en tonos ocres, dorados y rojos, que contribuyen a crear una sensación de opulencia y calidez. La luz, aunque no dramáticamente contrastada, ilumina selectivamente las figuras principales, acentuando su importancia dentro del conjunto. El tratamiento detallado de los tejidos, la minuciosidad en la representación de los rostros y la atención al detalle en los objetos presentes (como el pequeño cuenco sobre un pedestal) denotan una maestría técnica considerable.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas de devoción, humildad y reconocimiento de una autoridad superior. La inclusión del paisaje distante y la escena secundaria sugieren una conexión entre lo terrenal y lo divino, invitando a la contemplación y a la reflexión sobre el significado espiritual del evento representado. La disposición de las figuras, con sus gestos de reverencia y su mirada dirigida hacia el Niño, refuerza la idea de sumisión y adoración ante un poder trascendente. La diversidad en los rasgos faciales de los presentes podría interpretarse como una declaración de inclusión y universalidad en la experiencia religiosa.