Hermitage ~ part 12 – Uele, Jean-Pierre-Laurent. View of Vulcano from the island of Lipari
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El volcán, presumiblemente Vulcano por su forma característica, emerge con fuerza desde la línea del horizonte. Su silueta es robusta, marcada por sombras que sugieren un relieve accidentado y una estructura interna compleja. Se observa una neblina o vapor ascendiendo de su cima, insinuando actividad geotérmica latente. La atmósfera circundante se presenta con tonalidades azuladas, ligeramente oscurecidas por nubes densas que cubren parcialmente el cielo.
En primer plano, la presencia humana es mínima pero significativa. Se distingue un grupo de figuras trabajando la tierra con la ayuda de bueyes; una escena cotidiana que contrasta con la monumentalidad del volcán. La vegetación se muestra en tonos verdes y amarillentos, indicando posiblemente una estación intermedia entre el invierno y el verano. La línea costera a la izquierda está delimitada por un acantilado rocoso, mientras que a la derecha se extiende una playa arenosa.
El autor parece haber buscado capturar no solo la apariencia física del paisaje, sino también una sensación de quietud y contemplación. La escala es importante: el volcán, aunque distante, impone su presencia sobre todo lo demás, sugiriendo una fuerza natural incontrolable e incluso sublime. La labor humana en primer plano se convierte así en un contrapunto, una demostración de la capacidad del hombre para adaptarse y coexistir con entornos potencialmente peligrosos.
Subyace una reflexión sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza, donde la fragilidad de la existencia humana se mide frente a la inmensidad y el poderío volcánico. La escena evoca una sensación de aislamiento y soledad, pero también de respeto por la fuerza primordial que modela el mundo. La técnica pictórica, con su pincelada suelta y sus colores suaves, contribuye a crear una atmósfera serena y melancólica.