The Italian artists – Bonaguida, Pacino di (Italian, active 1303-1330)
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La disposición espacial es jerárquica: en lo alto, un grupo de figuras almidonadas se ubican dentro de una arquitectura celeste, posiblemente representando la corte divina o el paraíso. Esta sección superior contrasta con la escena terrenal que ocupa la mayor parte del espacio. La figura principal, el ángel o santo guerrero, se presenta con una postura firme y decidida, su lanza apuntando directamente al monstruo. Este último emerge de un abismo infernal, representado por llamas y formas amorfas que sugieren sufrimiento y caos. La serpiente, elemento central del monstruo, se retuerce con fuerza, transmitiendo una sensación de amenaza y resistencia.
El uso del color es significativo. El dorado predomina en las figuras celestiales, simbolizando la divinidad y la pureza. Los tonos rojos y negros dominan la representación del monstruo y el infierno, acentuando su naturaleza maligna y destructiva. La paleta cromática, aunque limitada, contribuye a la intensidad emocional de la escena.
En los márgenes inferiores, se identifican dos pequeñas escenas adicionales, representadas en círculos concéntricos. Una muestra una figura vestida con túnica roja, posiblemente un mártir o santo, mientras que la otra presenta a un monje, quizás el copista del manuscrito o un personaje relevante para la obra. Estas imágenes marginales añaden capas de significado y podrían aludir a temas como la fe, el sacrificio y la erudición religiosa.
La composición en sí misma sugiere una alegoría sobre la lucha entre el bien y el mal, la victoria de la divinidad sobre las fuerzas del infierno. La minuciosidad en los detalles de los ropajes, las armas y la arquitectura revela un cuidado excepcional por parte del artista, quien buscaba transmitir no solo una narrativa visual, sino también un mensaje moral y espiritual profundo. La formalidad de las figuras y la rigidez de la composición son características propias del arte medieval, reflejando el contexto religioso y cultural de su época. La escena, aunque estilizada, busca evocar una respuesta emocional en el espectador, invitándolo a reflexionar sobre los temas centrales de la fe y la redención.