Jacopo Chimenti da Empoli – The Sacrifice of Isaac
Ubicación: Uffizi gallery, Florence (Galleria degli Uffizi).
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La escena transcurre al aire libre, con un paisaje montañoso difuso que sirve de telón de fondo. La vegetación es escasa pero presente, delineando la base de las rocas y contribuyendo a la sensación de aislamiento y desolación. El cielo, representado en tonos azulados pálidos, parece presenciar el evento con una indiferencia cósmica.
Un elemento crucial interviene desde lo alto: una figura alada, presumiblemente un ángel, que se abalanza hacia abajo con una espada extendida. Su postura es dinámica y urgente; la mano que sostiene el arma está en pleno movimiento, como si estuviera a punto de detener la acción. La vestimenta del ángel, de color rojo intenso, contrasta fuertemente con los tonos más apagados del resto de la composición, atrayendo inmediatamente la atención hacia él.
La disposición de las figuras es significativa. El hombre mayor domina visualmente la escena por su tamaño y posición central, pero el joven, a pesar de su vulnerabilidad física, irradia una fuerza pasiva que lo hace igualmente impactante. La presencia del ángel introduce un elemento de intervención divina, sugiriendo una providencia que se opone al acto inminente.
Subtextualmente, la pintura plantea interrogantes sobre la obediencia ciega, el sacrificio y la fe. El hombre mayor parece estar cumpliendo una orden superior, pero su gesto –la mano extendida con el cuchillo– es ambiguo; no hay crueldad en él, sino más bien una resignación dolorosa. La expresión del joven sugiere una aceptación de su destino, aunque teñida de angustia. El ángel, por su parte, simboliza la misericordia y la protección divina, interrumpiendo un acto que podría haber tenido consecuencias irreversibles.
La composición en sí misma es equilibrada, pero cargada de tensión emocional. La luz ilumina principalmente los rostros de las figuras principales, acentuando sus expresiones y dirigiendo la mirada del espectador hacia el núcleo dramático de la escena. El uso del color es deliberado; los tonos cálidos predominan en las ropas del hombre mayor, mientras que los tonos fríos dominan el paisaje, creando un contraste visual que refuerza la atmósfera de solemnidad y tragedia. La obra invita a una reflexión profunda sobre la naturaleza humana, la voluntad divina y los límites de la obediencia.