Jacopo Chimenti da Empoli – Exaltation of Mary (Immaculate Conception)
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En el ámbito superior, un ángel con vestimentas blancas y doradas extiende sus manos hacia la figura femenina, como si la guiara o la presentara a la fuente de luz. Alrededor del ángel, una multitud de figuras aladas, presumiblemente también angelicales, se agolpan en el cielo, difuminándose en la atmósfera luminosa. La representación de estos seres celestiales es vaporosa y etérea, contribuyendo a la sensación de trascendencia espiritual.
En la parte inferior del cuadro, un grupo heterogéneo de figuras humanas contempla la escena con expresiones variadas: asombro, reverencia, incluso una mezcla de temor y admiración. Entre ellos se distingue un hombre mayor, de barba blanca, que parece observar con atención el desarrollo de los acontecimientos. La disposición de estas figuras en primer plano crea una barrera visual entre el espectador y la escena principal, sugiriendo una separación entre lo terrenal y lo divino.
La paleta cromática es dominada por tonos cálidos – rojos, dorados y amarillos – que acentúan la sensación de luz y divinidad. El contraste con los colores más oscuros de las vestimentas de la figura femenina y del grupo humano en primer plano intensifica su impacto visual. El uso de la luz no es meramente decorativo; sirve para dirigir la mirada del espectador hacia el punto focal: la unión entre la mujer y la fuente de luz celestial.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas de pureza, elevación espiritual y mediación divina. La figura femenina encarna una virtud excepcional, posiblemente asociada a la inocencia o la gracia. La presencia del ángel sugiere un papel intercesor, facilitando la conexión entre el mundo humano y lo sagrado. El grupo de observadores humanos representa la humanidad en su conjunto, buscando la redención o la iluminación a través de esta figura central. La composición, en su totalidad, transmite una profunda sensación de reverencia y asombro ante lo trascendental.