Joshua Reynolds – Kitty Fisher (1741-1767)
Ubicación: Petworth House, Sussex, UK
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Su vestimenta resulta reveladora: un vestido de seda blanca, visible en el escote, se complementa con un corpiño negro ricamente adornado con encajes y detalles florales sutiles. Un collar de perlas, delicadamente representado, rodea su cuello, aportando una nota de opulencia y refinamiento. En sus manos sostiene un abanico de encaje sobre lo que parece ser una carta o documento doblado. La posición de las manos, apoyadas sobre la superficie roja, transmite una sensación de calma y control.
El rostro de la retratada es expresivo; su mirada directa al espectador establece una conexión íntima, aunque distante. La sutil sonrisa en sus labios sugiere un carácter reservado, quizás incluso melancólico. El peinado elaborado, con adornos que brillan tenuemente a la luz, subraya su estatus social elevado.
El fondo oscuro, casi monocromático, concentra la atención sobre la figura y acentúa los detalles de su vestimenta y rostro. La pincelada es suave y fluida, especialmente en la representación de las telas y el cabello, lo que contribuye a una atmósfera de elegancia y sofisticación.
Más allá de la mera representación física, esta pintura parece sugerir subtextos relacionados con la identidad femenina en su contexto histórico. La presencia de la carta o documento en sus manos podría aludir a un papel activo en asuntos sociales o económicos, desafiando las convenciones que relegaban a menudo a las mujeres a roles pasivos. El abanico, símbolo tradicional de coquetería y discreción, añade una capa de ambigüedad a su personaje. La combinación de la elegancia ostentosa con una expresión contenida invita a la reflexión sobre el papel de la mujer en la sociedad de la época: un equilibrio delicado entre la apariencia pública y las emociones privadas. En definitiva, se trata de un retrato que trasciende la mera representación para ofrecer una ventana a un mundo de convenciones sociales y expectativas femeninas.